EN EL MÓN DE la globalització, de la interconnexió de cultures, de la desaparició de barreres comercials, un líder autonòmic espanyolista -Alberto Núñez Feijóo (PP)- proposa fusionar caixes d'estalvis en base a criteris de "galleguitat". Caixa Galicia i Caixanova han arribat aquesta semana a un principi d'acord que acabarà a la rectoria. I la Xunta li va concedir totes les seves benediccions –ara que és Setmana Santa-, no perquè la unió doni lloc a una entitat robusta en el camp financer, amb marges de negoci espectaculars i avantatges competitius per als seus clients, la fusió es durà a terme perquè "Galícia romangui al mapa financer d'Espanya", en paraules del mateix president del Govern gallec. dissabte, 3 d’abril del 2010
Paletos
EN EL MÓN DE la globalització, de la interconnexió de cultures, de la desaparició de barreres comercials, un líder autonòmic espanyolista -Alberto Núñez Feijóo (PP)- proposa fusionar caixes d'estalvis en base a criteris de "galleguitat". Caixa Galicia i Caixanova han arribat aquesta semana a un principi d'acord que acabarà a la rectoria. I la Xunta li va concedir totes les seves benediccions –ara que és Setmana Santa-, no perquè la unió doni lloc a una entitat robusta en el camp financer, amb marges de negoci espectaculars i avantatges competitius per als seus clients, la fusió es durà a terme perquè "Galícia romangui al mapa financer d'Espanya", en paraules del mateix president del Govern gallec. dissabte, 11 d’abril del 2009
Tontos, sí; pero no tanto
El guiño a las mujeres, impagable granero de votos de su personal PzOE viene a través de Trinidad Jiménez y, sobre todo, de Elena Salgado, cuyas primeras palabras suponen una réplica casi exacta del lema obamiano: "Sí, podemos y lo vamos a lograr". ¿Con qué programa? ¿Qué ideas originales? ¿Qué fórmula digna de su espectacular currículo? El diálogo. Más de lo mismo, pero con maquillaje y peluquería. O sea, ZP en estado puro.
La vertiente roja de la crisis obedece a la misma estrategia del engaño y la tramoya: donde no hay talento, sectarismo. En lugar de competencia profesional, incondicionalidad política.De manera que Pepe Blanco, que acaba de perder en Galicia y cuya mayor virtud es la eficacia implacable con la que ha laminado del socialismo actual cualquier vestigio de felipismo díscolo, viene elevado a la categoría de ministro de Fomento, el de mayor gasto público. Y Manuel Chaves, timonel prácticamente vitalicio de esa Andalucía que encabeza el ranking europeo de parados, acude presto a hacerse cargo de las relaciones con las Comunidades Autónomas, a ver si su natural salero acompaña la soledad del Gobierno en el Congreso. De Gabilondo y de González-Sinde huelga cualquier comentario. El apellido del primero y la trayectoria de la segunda a la cabeza de los pancarteros del cine subsidiado, hablan por sí solos. Que se preparen las televisiones privadas, porque habrá que seguir pagando vía impuesto revolucionario lo que no consigue la taquilla.
Pero lo mejor, lo más propio de nuestro héroe patrio, lo más descaradamente burdo, es lo de envolverse en el manto del deporte a ver si se le pega algo de Rafa Nadal, o de Iker Casillas, o de Pau Gasol o de Fernando Alonso. El, que tan atlético porte luce, va a ocuparse personalmente de enriquecer el medallero de nuestra selección de fútbol. El se sacará la foto con todos nuestros campeones y compartirá con ellos los laureles que conquisten... Lo dicho: tontos, sí; tanto, no.
dilluns, 2 de març del 2009
Revolcones históricos
El presidente del Gobierno sufrió ayer una amarga derrota en Galicia, pero, a cambio, ganó posiciones en el País Vasco y puede propiciar un rolvocón historico, digno de un blog sobre camas redondas, si permite que su candidato, Patxi López, se convierta, con el imprescindible apoyo del PP y UPyD, en Montipatxi, o sea en el primer lehendakari no nacionalista, por la misma gracia pactista, que no divina, por la que José Montilla es el primer presidente de la Generalitat que se lía con los pronombres débiles del catalán. Pero catalanadas a parte, tras el estrepitoso fracaso del proceso de paz, Bono podría colgarle ahora una medalla a Zapatero por mandar al PNV a la oposición después de 29 años ininterrumpidos en el poder, aunque los nacionalistas han ganado claramente las elecciones. A Ibarretxe, el que sí está legitimado para intentar formar gobierno ya le habrán llamado Artur Mas, algún gallego y, hasta algún mallorquín para recordarle la facilidad que tienen los socialistas para gobernar sin ganar elecciones.Si el suspense en Euskadi se mantuvo anoche hasta la recta final del escrutinio, en Galicia la emoción se disolvió como un azucarillo apenas cerrados los colegios electorales. Alberto Núñez Feijóo, sin necesidad de esperar al angustioso recuento del voto emigrante, obtuvo un triunfo más fácil de lo previsto y abrió un futuro cuando menos incierto para su rival socialista, Emilio Pérez Touriño, que podría pagar muy caro su desafío a Ferraz por haberse negado a escuchar las voces que le recomendaron adelantar las elecciones para esquivar el impacto que el agravamiento de la crisis económica tendría en las urnas.
Pepiño Blanco, otro de los damnificados por la pérdida de la Xunta, siempre podrá culpar a Touriño por haberse empecinado en agotar la legislatura. Pero el todopoderoso número dos del PSOE tal vez no se conforme con ese pobre consuelo y acabe cobrándose la cabeza del malogrado candidato a la reelección, quién sabe si para postularse él mismo como aspirante en 2013.
Euforia del PP
El arrollador triunfo por mayoría absoluta en Galicia, la suave caída en escaños en el País Vasco tras la traumática salida de María San Gil y la posibilidad de poder contribuir decisivamente a desalojar del poder al PNV desataron la euforia en el PP y le dan alas a Rajoy para volar sin sobresaltos hasta las elecciones generales de 2012.
Incluso si un improbable batacazo en las europeas del próximo mes de junio volviese a cuestionar su recuperado liderazgo, Rajoy, al menos, ya no tendrá enfrente a Esperanza Aguirre, uno de los pocos enemigos que habrían podido disputarle el trono de no haberse autoinmolado en la pira de su propia ambición, y cuya ausencia anoche en la sede de Génova fue la muestra más elocuente de su aislamiento.
Zapatero saboreó ayer en Galicia, por primera vez en cinco años, la hiel de la derrota. Y recibió un serio aviso de que la recesión económica le puede pasar al cobro más sinsabores en futuras citas electorales. Pero tal vez su baraka no le haya abandonado definitivamente, porque un lehendakari socialista será el bálsamo que alivie el dolor de la espina gallega. A cambio, claro está, de asumir que el resto de la legislatura será un via crucis para el Gobierno si no encuentra nuevos aliados en el Congreso, porque el PNV le retirará su apoyo en Madrid en cuanto López se mude a Ajuria Enea.
El escenario más probable en Euskadi es que, tras ser investido lehendakari con los votos de Antonio Basagoiti y Rosa Díez, López presida un Ejecutivo socialista en minoría, porque se antoja improbable -aunque no imposible- que el PNV, después de proclamarse anoche claro vencedor, acepte un papel secundario en un Gobierno de coalición encabezado por el PSE. Lo paradójico es que, pese a haber logrado ayer sus mejores registros, Juan José Ibarretxe tenga que hacer la mudanza. Y no menos chocante resulta que el PP guarde ahora la llave de la gobernabilidad en Vitoria justo cuando peores resultados ha cosechado en su historia. Definitivamente D'Hont no sabía que en lío nos metía a todos cuando formuló su ley.
Por cierto, me han dicho esta mañana que, finalizado el proceso electoral, Zapatero ya ha permitido que Magdalena Álvarez vuelva de Siberia.
dijous, 26 de febrer del 2009
El voto del miedo
Por ahí volvemos a la crónica nacional, marcada por la caída del ministro Bermejo y la querella del PP contra el juez Garzón por supuesta conducta prevaricadora. Los dos sucesos se han convertido en manufactura electoral. Los presentan los socialistas como cortinas de humo del PP para ocultar los escándalos (espionaje y corrupción) y la lucha interna por la sucesión de Rajoy. Por eso el número dos del PSOE, José Blanco, ha incluido en la guía de campaña la consigna de referirse al PP como “el partido de Esperanza Aguirre y Francisco Camps”. En uno de los numerosos mítines que ha protagonizado en su tierra, el propio Blanco decía el otro día que si el PP volvíera a gobernar acabaría convirtiendo a Galicia en una fotocopia de lo que Aguirre hace en Madrid y Camps en Valencia.Es el verbo demagógico propio de una campaña electoral, usado en este caso para motivar a los votantes socialistas mediante la explotación del miedo a la derecha de siempre. La táctica cuenta con el impagable respaldo de los propios dirigentes del PP gallego. Véase la suspensión del mitin del presidente valenciano, Francisco Camps, que estaba previsto ayer en Lugo. O la resistencia de su candidato, Nuñez Feijóo, a retratarse junto a dirigentes nacionales ¿os parece normal que hasta ahora Rajoy y Feijóo solo hayan coincidido un día, a pesar de la intensa participación de ambos en la campaña?
“Mis siglas son las de Galicia”, responde Núñez Feijóo cuando le preguntan por los “líos internos” -Rajoy dixit- de su partido. Es una forma de alimentar los argumentos del adversario. Una prueba más: de los dirigentes nacionales del PP, aparte de Mariano Rajoy, que es gallego y sabe que se va a relacionar su liderazgo con los resultados electorales, solo Ruiz Gallardón parece ser bienvenido. A nadie se le oculta la voluntad de desmarque del alcalde de Madrid respecto al estilo de la presidenta autonómica, Esperanza Aguirre, aspirante al sillón de Rajoy y tocada por el escándalo del espionaje en los servicios de seguridad de la Comunidad de Madrid.
Sabe Feijóo que todo eso se utiliza en Galicia para movilizar a los votantes socialistas mediante el uso del miedo al retorno del PP. Es la variable que puede modificar el cuadro en vísperas de la jornada electoral. Un cuadro calcado al de hace cuatro años. Se mantiene la hegemonía del PP y el Gobierno PSOE-BNG no ha mejorado las expectativas electorales de estos partidos. Si hace cinco años el espantajo fue Fraga, ahora es Aguirre, Camps, la corrupción, el espionaje.
El candidato socialista, Pérez Touriño, no había querido entrar en eso hasta ahora. Iba de presidente estupendo, institucional, distante. Pero en este tramo final de la campaña ha puesto los pies en la tierra y ya se moja. Le ha visto las orejas al lobo de unas encuestas que no descartan la reconquista de la mayoría absoluta del PP por desmovilización del voto socialista. Todo queda abierto para la noche del domingo.