Los partidos políticos valoran el registro como otro símbolo más de la "normalidad" democrática que el gobierno de Patxi López ha traído al País Vasco; sin embargo no han descontado otros factores que tienen su peso en audiometría; como los programas anteriores y posteriores, y, por qué no, el efecto "morbo"; que visto lo visto, era el único aliciente de este año.diumenge, 27 de desembre del 2009
El discurso del Rey
Los partidos políticos valoran el registro como otro símbolo más de la "normalidad" democrática que el gobierno de Patxi López ha traído al País Vasco; sin embargo no han descontado otros factores que tienen su peso en audiometría; como los programas anteriores y posteriores, y, por qué no, el efecto "morbo"; que visto lo visto, era el único aliciente de este año.dilluns, 25 de maig del 2009
'Aplec' electoral
SI ALGUIEN QUIERE VER a un político haciendo el ridículo debe invitarle, en plena campaña, a una fiesta popular. Sus agendas místicamente tienen hueco para todo y son pocos los que salvan la tentación de lucir palmito, aprovechando lo barato que cuesta dejarse ver delante de multitudes a 15 días de unos comicios, ni que sean las elecciones al Parlamento Europeo, que no se las creen ni ellos, desgraciadamente.

Este fin de semana, el escenario del circo político en Cataluña ha sido el 'Aplec del cargol', fiesta que se celebra en Lérida y que consistente en comer caracoles y beber cerveza y vino durante tres días seguidos. Si no fuera por los caracoles me recordaría a Alemania. Y si no fuera por Cataluña.
Una de las visitas más ilustres a la caracolada fue la del presidente de la Generalitat, José Montilla. No tuvo ningún reparo en ponerse un babero, que no le favorecía, y remover con un enorme cucharón los caracoles de una gran cazuela. Alegoría de su manera de hacer política, porque es en los fogones parlamentarios donde tiene su punto fuerte.
Pero sólo ahí. Los componentes de la caseta de 'La salseta', donde Montilla intentaba hacer de cocinero, aseguran que "más bien tiene poca gracia cocinando". Y es que hay que ir con cuidado en las fiestas populares, porque entre el bullicio y copas de más, la gente es más espontánea. Tanto que los peñistas reclamaron al Presidente catalán sus subvenciones con una canción 'popular'. Montilla, al escuchar el improvisado coro, forzó una sonrisa y actuó como si incluso le hiciera gracia. Eso sí, después de remover los caracoles en la cazuela, se fue del aplec sin comerse ninguno.
Como una campaña electoral obliga a todos a estar al pie de la cazuela, Montilla no fue el único que se dejó ver entre tanto caracol. Por el aplec pasaron todos los políticos habidos y por haber, aunque si no fuera por la rúa de periodistas y seguridad que les acompañaban nadie repararía en ellos. De hecho, la mayoría de los comensales miraban con indiferencia ese desfile electoral.
Allí, pues, hicieron acto de presencia el presidente de ERC, Joan Puigcercós, que se paseó entre las casetas tan rodeado de los suyos y de los medios de comunicación que casi no se podía apreciar su dominio de las celebraciones populares. Muchísimo más perdido iba el 'líder' -hasta que Benach no diga lo contrario- de Ciudadanos, Albert Rivera, que no logró captar la atención ni de los leridanos ni de los medios de comunicación, para variar. Junto a ambos, los respectivos cabeza de lista, Oriol Junqueras y Miguel Durán, que asistió el sábado. Este último, entre caracol y caracol, reivindicó los Estados Unidos de Europa y justificó sus cuantiosas meteduras de pata en tan sólo dos días de campaña diciendo que "no soy un político profesional". Algo extraño para todo un ex presidente de Telecinco.
En su salsa, y no en la de los caracoles, Josep Antoni Duran Lleida, portavoz de CiU en el Congreso, y Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP catalán. La popular, que llegó acompañada de Santiago Fisas, se puso también el babero, como Montilla. Los comentarios fueron unánimes: le sentaba bastante mejor que al Presidente. Y también se la vio más suelta entre los fogones, mezclando los caracoles con mucha más gracia. Quizá sea otra alegoría de lo que puede pasar en las elecciones. Pero, de lo que no hay duda es de que el PP ha ganado, en la cocina, a los socialistas. Con permiso de Duran, claro.
dijous, 5 de març del 2009
Facebook y la realeza
El más numeroso de todos, "Niégate a pagar la boda de Victoria", ha pasado en apenas cinco días de 5.000 a casi 28.000 miembros, informa hoy el tabloide sueco. "Creo que todas las personas valen lo mismo, también la realeza. Por eso deben pagarse su propia boda, como cualquier otro Svensson", declara en el diario Fredrik Nordqvist, creador de este grupo.Similares adhesiones ha experimentado también el segundo grupo más popular, bautizado "No quiero pagar la boda de Victoria", que cuenta ya con casi 3.000 seguidores. La oposición a una posible partida extraordinaria del Estado a la Casa Real para financiar la boda también ha encontrado eco en el Parlamento sueco.
No obstante hasta el momento sólo el republicano Partido de la Izquierda, sexta fuerza política con 22 de los 349 escaños totales, se ha mostrado públicamente en contra de esta posibilidad.
Su líder, Lars Ohly, ha afirmado que la asignación anual de 112 millones de coronas suecas (casi 10 millones de euros) que recibe el rey Carlos XVI Gustavo, sin contar su fortuna personal, debería ser suficiente para afrontar los gastos del enlace, que Expressen estima en unos 25 millones de coronas suecas (2 millones de euros). En fin, que si estos grupos en Internet logran que Carlos Gustavo suelte la pasta, quizás sí estaremos ante el más influyente medio de comunicación en Suecia, y luego del mundo, con lo que retiraré eso de que sólo sirve para cotorrear.
Entretanto, en Cataluña y hasta si me apuráis en España, alguien debería tirar la primera piedra, y no estaría mal que Joan Puigcercós, el más popular entre los políticos catalanes en Internet, promoviera un grupo del estilo “No quiero pagar las operaciones de Leticia Ortiz”. Yo me apuntaría.
*Aún valoro si la reacción de los usuarios de estas redes respecto al caso Marta del Castillo ha sido realmente útil para la investigación o no.
dimecres, 25 de febrer del 2009
Asociales
Pero no todo el mundo es tan popular. Compruebo que no todos consiguen hacerse populares ni siquiera en Facebook, que tan de moda se ha puesto entre los políticos catalanes. Y a por ellos voy. Primera conclusión: Albert Rivera, presidente de Ciutadans es un asocial. Nadie quiere saber de él, tampoco en la Red. Y cuando digo nadie, miento muy poco. Desde que Rivera creó su perfil en marzo de 2008 sólo ha conseguido hacer un amigo.Tampoco se ha hecho un hueco, entre los millones de usuarios del portal, el grupo en Facebook de su partido, Ciutadans. Hace casi un año que el propio Rivera lo dio de alta y a fecha de hoy cuenta con algo menos de 90 seguidores. Una marginalidad si se compara con los más de 1.000 del Partido Popular, o los 1.700 que acumula el PSC.
Puigcercós, el más popular
Mientras Rivera cuenta con un solo amigo, el presidente de ERC, Joan Puigcercós, es el político catalán más popular en Internet. Le sigue incluso más gente que al todopoderoso PSC, ya que actualmente sus contactos superan los 1.900. Una cifra a la que también se acerca el diputado en el Congreso por ICV, Joan Herrera –si, el de la bici-, que ha aceptado a 1.807 personas. En la misma estela de popularidad se sitúa la presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, con 1.200 amigos.
Más conclusiones: no todos los políticos catalanes han conseguido tomarle la medida a Facebook. El matrimonio formado por los ecosocialistas -que gran invento- Joan Saura, presidente de ICV, e Imma Mayol, concejala del Ayuntamiento de Barcelona, no tienen perfil en la Red. Ambos parecen estar tan verdes en nuevas tecnologías como el propio presidente de la Generalitat, José Montilla, que de verde tiene poco y que no aparece en los buscadores de esta herramienta.
La nota disonante la da el presidente de Convergència Democràtica, Artur Mas. “L’hereu” sólo permite a los usuarios registrados como amigos suyos entrar en su página personal. Para saber quién es, qué piensa, qué propone y quiénes y cuántos son sus amigos hay que hacer una petición de amistad al propio Artur Mas, que puede aceptarte o darte calabazas. Y que Mas te dé de bruces con el Facebook, debe ser todo un momentazo. Pero como domina el invento, sabe que dejarlo abierto y al alcance de cualquiera puede suponer más de un disgusto. No quiero imaginar que mensajito le dejaría Ignasi Guardans en el libro de visitas del perfil.